
Nuestro municipio registra un importante flujo de población de múltiples lugares de origen (52.094 personas extranjeras empadronadas a 31 de diciembre de 2006, según datos del Padrón Municipal), con un carácter heterogéneo, ya que continuamente se producen cambios en la procedencia, la intensidad o los intereses de las propias personas inmigrantes.
El hecho sociológico de la inmigración no debe contemplarse desde discursos que tiendan a magnificar o a penalizar el fenómeno en base a tópicos y prejuicios irreflexivos nacidos del desconocimiento o de intereses concretos. Desde la perspectiva de los servicios sociales importa tener una visión objetiva del individuo, evitando cualquier tipo de generalizaciones.
Los problemas que se derivan de cualquier desplazamiento o asentamiento masivo de población con demanda de supervivencia económica hace necesario el desarrollo de actuaciones que impidan la creación de bolsas de pobreza, desarraigo, situaciones de exclusión o de extrema necesidad, tensiones sociales que repercuten negativamente sobre la convivencia ciudadana y la calidad de vida. Se hace necesario eliminar las barreras que dificultan la integración como son la precariedad económica y laboral, baja cualificación educativa y profesional, o imposibilidad de acceso a la vivienda.