Murcia

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San Basilio- Santa María de Gracia

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Recorrido histórico

Los dos barrios más septentrionales de Murcia tienen una escasa pero densa historia que contar. Situados entre caminos reales y acequias, podemos adelantar que entre sus calles se vivió en 1706 la batalla del huerto de las Bombas, una de las batallas más decisivas de la Guerra de Sucesión.

La Batalla de Almansa, según recreación pictórica

Aunque no existen datos que hablen de la zona en época árabe, fue con la conquista de Murcia en 1266 cuando se dejó constancia, a través de las fuentes escritas, de la existencia de una heredad denominada Cantaratabala, regada por la acequia de Nacar. Esta alquería -un conjunto de casitas huertanas dispersas en el radio de influencia hidráulica de la citada acequia- contaba junto con la vecina de Adufa -correspondiente, a su vez al barrio de Vistalegre- a unas 531 tahúllas todas de regadío; por su extensión debió corresponder a la situación de los barrios de San Basilio y Santa María de Gracia. Así, durante la Baja Edad Media, esto es, desde el momento en que fue a parar a manos de los castellanos se intentó mantener el mismo paisaje de huerta, alquerías y pequeños cultivos regados de forma sincronizada con la entrega de pequeños lotes de tierra a muchos propietarios. A su lado, corría el celebre camino real de Castilla que unía Murcia con el centro del reino y era ruta de considerable tráfico humano y de mercancías.

El Palacio del Huerto de las Bombas, hace 100 años

Con el paso del tiempo la concentración de propiedades en un entorno muy agradable y próspero hizo que surgieran algunas casas de gran porte: así, se halla perfectamente documentada la forma en que a finales del siglo XVII nació el célebre huerto de las Bombas (entre el instituto politécnico y la plaza Bohemia, más o menos); en 1689, Don Macías Fontes, primer marqués de Torre Pacheco firmó una escritura que decía: "... dejo a mi hijo Baltasar un huerto de 8 tahúllas (...) en la huerta de la ciudad (...) que alinda con el camino real de Castilla, que de esta ciudad va a la villa de Espinardo, que (...) lo compré por bienes (...) del obispo Roxas Borja...", logrando de este modo que se formara una considerable propiedad, que se concretó en un hermoso palacio.

La cercanía del camino real hizo que en el solar de estos barrios tuviera lugar un hecho de singular trascendencia histórica. Ocurrió que en 1706, reinando Felipe V, el archiduque Carlos de Austria le disputó el trono de España con la ayuda de Inglaterra, Holanda y una serie de países europeos llegando la guerra hasta las mismas puertas de la ciudad de Murcia en la forma que una división en su mayor parte británica, que se había desplazado de Orihuela, avanzaba hacia nuestra ciudad desde el camino de Espinardo. Las actas capitulares del Concejo de Murcia, al referirse a esta épica batalla dicen: "... en el día de oy, al amanecer, hizo movimiento el henemigo con más de seis mill hombres, la mayor parte Yngleses, marchando para esta Ziudad con algunas piezas de artillería y puente de madera para el pasaje, por las cortaduras y azequias de la huerta (...) y que haviendose avistado a la casa que llaman de las bombas, distante desta poblazión medio quarto de legua, y abanzando a ella haziendo fuego y hechando granadas, con el ánimo de apoderarse della, como en efecto lo hubiera logrado a no haverlo con gran valor la infantería que estava de guarnición en dicha casa, y socorro de los naturales que ocurrió para este lanze, obligándoles a hazer fuga que executaron con perdida de más de quatrocientos hombres, heridos y muertos...".

Sta. María de Gracia, hoy

Los siglos XIX y XX vieron el definitivo auge y consolidación urbana de esta zona: durante el siglo XIX, el barrio de San Basilio empezó a concentrar, siguiendo la dinámica de la carretera de Espinardo, una gran cantidad de almacenes y casas relacionadas con el tránsito de viajeros a la ciudad de Murcia; mientras que en el transcurso con el siglo XX, esa misma carretera fue salpicándose de instalaciones industriales de pequeño o mediano producción la cual se dirigía, fundamentalmente, al consumo local. Con el siglo XX, nació, en rigor, el barrio de Santa María de Gracia, cuyos bloques más antiguos fueron construidos durante los años cuarenta como nueva zona de expansión urbana conforme a los planes urbanísticos aprobados.
 

Lonja de San Basilio

Finalmente, el impulso fundamental de ambos barrios ha sido, desde los años setenta y, sobre todo, los noventa la necesidad de acondicionar una zona residencial a una ciudad de imparable crecimiento. Así, además del embellecimiento de los barrios -con la instalación, por ejemplo, de la antigua estructura de la lonja, hoy situada en la plaza de San Basilio el Grande- se han dispuesto una serie de instituciones y servicios públicas que no han hecho sino consolidar su posición como barrio dinámico y joven: así, entre los años ochenta y noventa se inauguraron el Auditorio Municipal del parque de Fofó; la Piscina Municipal; el Polideportivo Cajigal; el Estadio José Barnés; y, más recientemente, el Polideportivo "Príncipe de Asturias"; la Biblioteca Pública Regional y el Archivo General de la Región.