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Historia de Cañadas de San Pedro

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Imagen de Cañadas de San Pedro

Históricamente, y dadas sus características geográficas y climáticas, Cañadas de San Pedro se encuadra dentro de la "zona de campo", siendo uno de los pasos obligados para llegar al litoral, superando las sierras de Escalona y Altaona por el Puerto de San Pedro.

Tras la reconquista de Murcia por los ejércitos cristianos gran cantidad de las heredades existentes en la sierra , entre ellas la de San Pedro, Benibaquil, Benizuleiman, etc... se distribuyeron por Alfonso X entre mas de setenta pobladores. No obstante la repoblación de estos territorios fue muy lenta debido a las condiciones climáticas y geográficas y a su situación fronteriza, lo que la hacía muy inestable, peligrosa y de difícil colonización. Desde comienzos del s. XIV configuró la frontera con el reino de Aragón y el Concejo de Orihuela, aunque los límites no quedaron definitivamente establecidos hasta el año 1.414.

Será a partir de la segunda mitad del s. XV cuando se intensifican los repartos de tierras, citándose en los documentos de la época los lugares de Puerto de San Pedro, Calar y Aljibe de la Higuera, Cañadas de San Pedro, Campo de San Pedro, Aljibe de la Plata etc...., figurando en 1.485 como censatario en Cañadas de San Pedro, Juan de Enguera.

Durante los s. XVI y XVII proliferan los repartos de tierras en las zonas de la serranía, citándose, entre otros lugares, el Aljibe de la Plata, situado en el cabezo del mismo nombre.

Imagen de Cañadas de San Pedro

En los albores del XVIII, concretamente en el año 1.713, y según la Relación de la jurisdicción que comprendía el corregimiento de la ciudad de Murcia, se incluye dentro de los Caseríos del Campo a Cañadas de San Pedro. Como consecuencia del aumento poblacional, comercial y económico, pocos años después, en 1.728, Juan Carrillo de Albornoz edificó una venta para el descanso y avituallamiento de los viajeros en su hacienda de los Porches. En este periodo de tiempo los vecinos del lugar dependían de Torreagüera, aunque posteriormente, en 1.744, parte del territorio pasó a depender de Sucina. En 1.786 la población de Cañadas de San Pedro estaba conformada por 118 familias, para cuyo gobierno el Concejo de Murcia nombraba cada año uno ó dos diputados

En el censo de 1.809 Cañadas de San Pedro cuenta con 332 habitantes. Con la llegada del denominado Trienio Liberal (1820 - 1823) gran cantidad de pequeñas poblaciones se erigieron en municipios independientes, quedando el territorio y la población de Cañadas de San Pedro asignados, según los respectivos feligreses, a los nuevos Ayuntamientos de Torreagüera y Sucina. Concretamente a éste último pertenecían los habitantes de Casas de los Porches, Sequillos, Costa, Canteras y los Manzanos.

Imagen de Cañadas de San Pedro

Esta situación se mantuvo solamente hasta 1.834, fecha en la que desaparece el municipio de Sucina, pasando todo su territorio a depender nuevamente de Murcia. En éste periodo, Pascual Madoz se refiere a la pedanía como " una diputación de Murcia que no tiene población reunida y se reduce únicamente a una porción de terreno en la sierra que sirve de límite a la huerta.; hay varias haciendas de labor y plantíos de olivar". En el año 1.880 se instauró una escuela de primeras letras, existiendo también dos ermitas, una en la denominada zona de las Casas , dedicada a Ntra. Sra. de las Mercedes, y otra en el Cabezo de la Plata, que tenía como titular a San Isidro Labrador.

En el año 1.940 residían en el Cabezo de la Plata 252 habitantes. Posteriormente, en 1960, el conjunto de la pedanía contaba con 1.205 pobladores. A partir de éste momento se produce un inevitable movimiento migratorio que hace que la pedanía se vaya despoblando a pasos agigantados, y, así, en el año 1.970 solamente figuran registrados 342 habitantes, manteniéndose en estas cifras durante las siguientes décadas. En la renovación padronal de 1.996 figuran inscritos 226 vecinos. La mayoría de su población activa se dedica al sector agrícola, , donde destaca el cultivo del almendro de secano, que ha mantenido en los últimos años una enorme expansión, proliferando también las plantaciones de limoneros en zonas de regadío. A esta actividad le siguen en importancia el comercio y hostelería, industria manufacturera y construcción.