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Historia de Carrascoy

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Imagen de Carrascoy - La Murta

La evolución histórica de Carrascoy mantiene la misma línea que el resto de pedanías situadas en la denominada zona del "campo de Murcia". Dadas las características geográficas y climáticas, la población existente en esta zona es escasa y diseminada a lo largo del territorio, residiendo en caseríos y en las típicas "torres" cuyos ocupantes se dedicaban a la ganadería y a la explotación agrícola de secano extensiva. A estas circunstancias naturales se unía la peligrosidad e inseguridad reinantes en la zona, debido a las diferentes guerras y "razzias" que se producían constantemente, así como a la actuación de los piratas berberíscos.

Aun dándose estas circunstancias adversas, ya desde el mismo momento en el que se produce la conquista del Reino de Murcia por los ejércitos cristianos, se tiene constancia de la concesión de rafales, aunque será a partir de 1.268 cuando, a petición del Concejo de Murcia, Alfonso X inicie los repartos de heredamientos en la zona serrana para favorecer la repoblación de tierras, y, mas concretamente, en las tierras del campo que actualmente conforman la pedanía de Carrascoy. No obstante, como señala el profesor Angel Luis Molina, gran parte de este territorio quedó sin repartir, por lo que pasarán a depender del Concejo de Murcia como bienes de aprovechamiento común, en donde pastaba el ganado, se instalaban colmenas , se recogía leña , se producía carbón, se sacaba piedra ó se fabricaba cal y se cazaba con total libertad. Por ello a partir de finales del s. XIII será el Concejo el que, como representante del rey y de los intereses comunes de los vecinos, decida sobre las divisiones de tierras y su concesión. En este periodo se produce una fase de regresión manifestada en un importante y progresivo despoblamiento y abandono de los cultivos, debido sobre todo a la emigración de la población mudéjar y al aumento de la inseguridad territorial. Concretamente en 1.286 existe constancia de que gran parte de las tierras asignadas a mudéjares estaban yermas y abandonadas, agudizándose aún mas el problema en el año 1.296 cuando invade el reino Jaime II de Aragón.

Imagen de Carrascoy - La Murta

Dado el escaso poblamiento será el Concejo Murciano el que retome la iniciativa para repoblar las tierras de la serranía y del campo. Por ello, después de la sentencia arbitral de Torrellas, pedirán autorización a Fernando IV para realizar nuevos repartimientos de tierras yermas, lo que es concedido mediante carta de 5 de junio de 1.308. Estas autorizaciones se producirán también en el reinado siguiente, pero estos intentos repobladores también se verán frenados por las guerras, epidemias de peste y otras plagas.

Será en la segunda mitad del s. XV cuando se produzca un renacimiento demográfico y agrícola. A partir de 1.450 aumentan las concesiones de tierras, aunque todavía en lugares próximos a la ciudad , en la zona limítrofe con el regadío y las zonas montañosas, distando muy raras veces mas de 20 ó 25 kms de la ciudad. Concretamente en el año 1.466 se conceden tierras en la Sierra de Carrascoy , en la "rambla de la Murta" y en el "Rincón de la Murta". Estas asignaciones se repiten en los años 1.475 y 1.491, citándose, entre otros, los lugares de la rambla y la fuente de la Murta.

A partir del s. XVI se produce un importante crecimiento poblacional, aunque todavía no existen núcleos importantes de población, sino que la gran mayoría de sus habitantes residen en los innumerables caserío y torres que salpican todo el campo y la serranía. Durante ésta y la siguiente centuria no se tiene conocimiento del número de pobladores de la zona, dado que se incluyen en el conjunto del municipio murciano.

Hasta bien entrado el s. XVIII no surgen en el campo núcleos urbanos, salvo Fuente Álamo y Los Alcázares, y lo hacen como alternativa necesaria al antiguo y generalizado poblamiento disperso. No obstante, en la sierra, que fue la primera zona repoblada, se mantiene la dispersión del caserío, y no se constituyen núcleos de población debido, según Jimenez de Gregorio, a tres causas: la aridez, la escasa profundidad del suelo agrícola y la relativa proximidad de los núcleos huertanos periféricos, localizados en la vertiente opuesta. En este periodo los datos de población de los núcleos del campo se conocen a través de los datos parroquiales , estando dividido el campo en cuatro parroquias. Hacia 1.797 la gran mayoría de las aldeas de esta zona no superan los 300 habitantes, salvo Torre Pacheco y Fuente Álamo que superan el millar.

Imagen de Carrascoy - La Murta

En el censo de 1.809 se cuantifica para las diputaciones de Corvera y Carrascoy la cantidad de 828 habitantes , teniendo la Ermita de Mendigo 436 y Valladolises 588. No obstante, a pesar de la evolución de la población concentrada, los núcleos urbanos son muy pequeños, siendo el poblamiento disperso el predominante. Durante el Trienio Liberal (1.820 - 1.823) Carrascoy se incluía dentro del municipio de Corvera. A mediados del s. XIX, Corvera y las diputaciones que conformaban su término municipal, se constituyen como diputaciones ó pedanías dependientes del municipio de Murcia.

En el año 1.960 la pedanía de Carrascoy contaba con 333 habitantes, llegando hasta los 401 en 1.969. A partir de éste momento se inicia un descenso poblacional que lleva de los 245 habitantes de 1.970 a los 192 de 1.981, a los 174 de 1.986, a los 146 de 1.991 y a los 123 vecinos registrados en la renovación padronal de 1996, siendo el nivel medio de edad bastante alto. La mayor parte de esta población se concentra en el único núcleo de población de la pedanía que se denomina La Murta. La actividad predominante en la zona es la agricultura de secano, principalmente el almendro, al que le siguen en importancia el olivo y el algarrobo, aunque en cantidades muy inferiores. De su población activa la gran mayoría se dedica a la agricultura, seguida de la industria, servicios y construcción. En su gastronomía destacan dos platos muy característicos, las migas con tropezones y "los nuevos", dulce típico elaborado con huevo y harina, que se fríen formando bolas y posteriormente se bañan en almíbar.