Murcia

  Callejero de Murcia  Facebook  Twitter

Historia de Javalí Viejo

Visor de contenido web Visor de contenido web

Visor de contenido web Visor de contenido web

Imagen de Javalí Viejo

La denominación de ésta pedanía, como afirmaba Díaz Cassou, no tiene nada que ver con "... la existencia en nuestros montes de la cerdosa caza....., y no porque en él se matase jabalí alguno, sino por que está situado donde concluye el valle y principia el monte, y a los montes llamaban los árabes yabalí". En este sentido Vallvé Bermejo hace derivar el nombre de Yabal- Ayl, "monte del ciervo", y Bernal Segura indica que "... procede de la voz arábica yabelíí ó yabalíí, dos formas aceptadas con el significado de montañés ó montaraz".

Como señala Abelardo Merino, el lugar conocido como el "Jabalí" ya es citado en el siglo XIII con motivo de los repartimientos de tierras realizados tras la conquista de Murcia por los ejércitos cristianos. Dicho lugar, al igual que otros situados en la huerta, dependía de la jurisdicción de la ciudad, incluso en lo eclesiástico, no contando ninguno de ellos con parroquia. Muchos fueron asignados a un solo propietario que, en algunos casos, llegó a hacer vínculo de transmisión, pasándose fácilmente del mayorazgo al señorío. Concretamente el Jabalí pertenecía a los Cervatos, citándose por el Licenciado Cascales a doña Mencía de Cervatos "señora de la Aldea de Jabalí", como propietaria del lugar hacia finales del siglo XIV.

Imagen de Javalí Viejo

El Javalí también comenzó a conocerse como el Lugarico debido a que, según nos cuenta Emilio Sánchez Baeza, numerosas partidas de recepción de Sacramentos existentes en los archivos parroquiales de Javalí Viejo y La Ñora ".... empiezan con este tenor: En el Lugar de D. Pedro Carrillo de Albornoz, Señor de Javalí.....", convirtiéndose el término Lugar en el mas corriente de Lugarico. No obstante, será en el siglo XV cuando junto al nombre de Javalí aparezca el calificativo de Viejo, para distinguirlo del Nuevo, que, en el siglo citado, fue fundado al otro lado del río por don Diego Carrillo.

Según Emilio Sánchez, a mediados del siglo XVI las tierras que conformaban el Javalí Viejo se las repartían tres propietarios : D. Pedro Carrillo de Albornoz, D. Martín Ruiz de Quiros y D. Gómez Carrillo de Albornoz Riquelme, siendo el mayorazgo del primero el mas extenso al comprender todas las lomas secanas del norte de la pedanía, el casco del actual poblado, con su casa solariega de la calle Corredera, así como las tierras de cultivo de los parajes de Ventosa, Camino del Pinar, parte de la Cañada y Provincias. Tiempo después la mayoría de estas tierras pasaron a los señores de Fontes. El mayorazgo de D. Martín Ruiz de Quirós ocupaba parte de los que es hoy la hacienda de Torre Felices. En el año 1.545, concretamente el 18 de octubre, tuvo lugar una de las riadas mas devastadoras del Segura y del Sangonera, que, según documentos de la época, se llevó por delante el lugar de "Jabalí". No obstante esos desastres, en el censo de 1.587 se constata que en el lugar residían una 50 familias.

En la Relación de la jurisdicción que comprende el Corregimiento de la ciudad de Murcia de 1.713, Javalí Viejo es considerado un lugar de huerta que en 1.768 llegará a tener 126 vecinos (unos 472 habitantes), alcanzando a partir de 1.785 la consideración de Lugar de Realengo con Alcalde Pedáneo.

En los inicios del siglo XIX su población se cifra en 522 habitantes, aumentando a 720 a mediados de dicha centúria, periodo en el que, según Pascual Madoz, la pedanía la conforman 186 casas, que se distribuyen en 6 calles y 1 plaza, así como con una iglesia bajo la advocación de la Purísima Concepción que es aneja de la parroquia de La Ñora. En esta época sus tierras eran en su mayoría de secano y unas pocas de riego cerca del río, "... sobre el que hay dos barcas, una para pasar a Alcantarilla y otra al Javalí Nuevo". También nos detalla este autor que en los cabezos situados al norte de la pedanía se extendían grandes cantidades de pimientos para su secado, destacando también la importancia de la producción agrícola (trigo, maíz, verduras, pimientos), la elaboración del pimiento molido y la producción de seda. Según datos aportados por Emilio Sánchez Baeza, en el padrón parroquial realizado por el sacerdote D. Pedro Benito Garcia en 1870, se constata que Javalí Viejo estaba constituido por unas 10 calles (Rambla, Mayor, Rosario, La Plaza, Aperadores, S. Justo, S. Francisco, Manchego, Corredera, S. Antonio, Extramuros, Cuevas y Huerta), 8 cuevas ó casones, 22 casas extramuros y 28 en la huerta , contando con 239 vecinos (1.036 almas).

Imagen de Javalí Viejo

Ya entrados en el presente siglo se detecta entre los habitantes de Javalí Viejo un primer movimiento migratorio centrado entre los años 1918-1920, en los que gran número de familias deciden trasladarse mayoritariamente hacia tierras catalanas (Sabadell, Barcelona, Mataró, Tarrasa, ect...) y sur de Francia. No obstante en 1.920 son 1.364 los habitantes con los que cuenta la pedanía, denotándose un crecimiento demográfico constante que lleva a los 1.660 habitantes de 1.930. A mediados de siglo se produce una segunda oleada migratoria, en este caso hacia países del norte y centro de Europa, aunque la población mantendrá su ritmo de crecimiento, tal como demuestran los 2.084 habitantes de 1950, que se incrementarán hasta los 2.427 de 1.961. A partir de este momento se produce un cambio de sentido y comienza un descenso en la demografía que llevará hasta los 2.044 habitantes de 1996.

La mayor parte de su población activa se emplea en el sector servicios, seguido de la industria manufacturera , encontrándose mas alejadas las cifras de personas que se dedican a la construcción y la agricultura. La riqueza agrícola, manifestada en el cultivo de limoneros y hortalizas, ha perdido su primacía a favor de la actividad industrial, aunque la paralización de la Fábrica Nacional de Pólvora del Ejército ha incrementado el índice de paro.

Cuando se habla de Javalí Viejo ha de hacerse especial mención a varias construcciones existentes en la pedanía cuyo valor histórico es incuestionable. Una de ellas es la citada Fábrica de la Pólvora, a la que popularmente se le conoce como Molino de la Pólvora, por cuanto la fábrica se instaló en el llamado Molino Alto, construido hacia 1.635 por D. Francisco de Berástegui y Lisón, siéndole incautado por R. O. de 1 de julio de 1.747 para la construcción de la citada factoría, la cual fue adquiriendo importancia a lo largo del tiempo, lo que hizo necesario su continua ampliación. El 19 de diciembre de 1802 se hizo cargo de la fábrica el Arma de Artillería, produciéndose nuevas ampliaciones en 1857,1916,1931y 1955-59. Otra construcción es el Azud de la Contraparada ó Sangrador, que según Díaz Cassou debió construirse "... por los años 961 a 976, durante el reinado de Alnakem y señorío de su sobrino Abdalla". Esta presa eleva el agua del Segura y la vierte en las dos acequias mayores - Aljufía y Alquibla - que, a su vez, la distribuyen por toda la huerta de Murcia a través de un complejo entramado de acequias menores, acequietas y canales. La siguiente obra es una noria construida en 1.652 en la hacienda conocida como Torre de los Felices, cerca de la cual está el Puente de las Ovejas que tradicionalmente era utilizado por el ganado trashumante para cruzar el río Segura. Por último hemos de referirnos a su iglesia parroquial, de cuya primera construcción no se tienen noticias salvo que estaba dedicada a la advocación de la Purísima y que a mediados del siglo XIX fue restaurada gracias a la aportación económica de D. Joaquín Fontes de la Reguera. Dicho edificio fue derribado para construir el actual templo en 1.955.