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Historia de Llano de Brujas

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Imagen de Llano de Brujas

Es ésta una típica pedanía huertana cuya existencia se encuentra íntimamente unida al río Segura, que conforma su frontera natural con las pedanías de Beniaján, Torreagüera y Los Ramos. Al igual que el resto de pedanías colindantes con el río mantiene una relación de amor y odio, manifestados, el primero, en la riqueza agrícola obtenida con el riego, y, el segundo, en los desastres producidos a lo largo de los años por las temibles riadas.

El nombre tan singular de esta pedanía parece derivarse de una graciosa leyenda de la que nos dan cuenta, entre otros, Pedro Díaz Casou ó Mª. Luisa Vallejo y Guijarro y Mª. Luisa Sánchez Vallejo, según la cual un fraile carmelita, conocido como el "Padre Tomatera", sufrió un desvanecimiento ó un mal sueño ó una alucinación en la que el pobre fraile era cogido por "...las brujas de Alcantarilla, que tienen fama de hacer esta cosas..." y llevado por los aires a presencia del mismísimo diablo, ante el cual pronunció el conjuro carmelita contra diablos infernales "Vade infernalis, draco autoritate. Dei et Beeatissimae Virginies Carmelitanae", y al momento lo soltaron, cayendo desde tal distancia que quedó atontado. A partir de ese momento las gentes empezaron a nombrar el sitio en el que se encontró al Padre Tomatera como El Llano de Brujas.

Esta pedanía fue una de las zonas de huerta mas tardíamente pobladas debido a que sus tierras estaban conformadas por grandes almarjales que fueron desecados por lo labradores, no sin gran esfuerzo y empeño. Mientras otras zonas de la huerta fueron ocupadas desde los primeros momentos de la llegada de los árabes a Murcia, las tierras que actualmente corresponden a Llano de Brujas se mantuvieron como almarjales y por tanto inundadas por las aguas del río hasta incluso el s. XVII.

Imagen de Llano de Brujas

Poco a poco, y gracias al esfuerzo realizado por los nuevos pobladores, que realizaron innumerables obras a lo largo del río, se conseguirá la desecación de estas tierras. Ya en los primeros compases del s. XVIII se comienza a tener constancia de la presencia de pobladores, así como de la existencia de un pequeño caserío de huerta cuyo nombre ya es citado en 1.736 cuando tuvo lugar la riada conocida como de San Lino, uno de cuyos efectos fue la rotura del río en diversas zonas desde Llano de Brujas hasta la Vereda del Reino. Este pequeño poblado tendrá hacia finales de siglo la consideración jurídico-administrativa de Aldea de Realengo con alcalde pedáneo.

A partir del s. XIX se inicia un importante proceso de desecación y roturación de las tierras de Llano de Brujas, que conllevará un importante poblamiento del lugar, que, a lo largo de la centuria, se mantuvo entorno a los 1.500 habitantes, tal como se desprende de los datos aportados por Francisco Calvo Garcia-Tornel. El 9 de diciembre de 1.860 tuvo lugar una importante riada, que seria preludio de la famosa riada de Santa Teresa de 1.879 y que tan nefastos efectos produjo en la pedanía. Dos años antes de este suceso, en 1.877, se fundó la parroquia de Llano de Brujas, existiendo anteriormente una ermita conocida como de Baena.

Imagen de Llano de Brujas

En el vigente nomenclator de entidades y núcleos de población correspondiente al municipio de Murcia, la pedanía de Llano de Brujas se compone de dos entidades singulares denominadas Huerta de Llano de Brujas y El Salar, dentro de cada uno de los cuales se encuentra un núcleo de población, denominados, respectivamente, Huerta de Llano de Brujas y Llano de Brujas. No obstante esta distinción administrativa, dentro de la pedanía encontramos tres núcleos de población claramente definidos: El Salar, también conocido como Saladar, en el que reside el mayor número de habitantes de la pedanía y donde se ubica la iglesia parroquial, derivando su toponimia de la existencia en la zona de terrenos con un alto nivel de salinidad conocidos como saladares, en donde no se podía plantar arbolado. El segundo núcleo, que administrativamente se incluye en El Salar, es el Rincón de San Antón, que ampliamente y con gran cariño describen Mercedes Barranco y Manuel Herrero en un trabajo subvencionado por la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma, titulado "Los rincones de la huerta de Murcia". El tercer y último núcleo es el de Cabecicos o El Cabecico, que se sitúa dentro de la entidad singular de Huerta de Llano de Brujas, y en cuya ermita se venera a San Felix de Cantalicio, patrón del gusano de seda.

A lo largo de la presente centúria la población de Llano de Brujas se ha mantenido en unos parámetros bastante regulares, y así, en la década de los años 60 se estabiliza en torno a los 4.400, sufriendo un pequeño descenso poblacional a partir de 1.970 en donde se constatan 3.181 habitantes. A partir de esta fecha se inicia un lento pero progresivo movimiento ascendente que se refleja en los 4.093 habitantes de 1.996. El principal sector al que se dedica su población activa es el primario, seguido de los servicios y de la industria. A este respecto cabe significar que en su paisaje agrícola destacan las plantaciones de agrios, con predominio de naranjo y limonero, así como las de hortalizas, entre las que sobresalen col y lechuga, manteniendo cierta importancia la patata temprana, la alfalfa y el maíz. En los últimos tiempos se ha detectado un importante incremento en la instalación de pequeñas industrias.

Finalmente no podemos dejar de mencionar que Llano de Brujas es la tierra natal de Francisco Sánchez Bautista, prestigioso y prolífico poeta murciano, entre cuyas obras debemos mencionar "Tierras de sol y de angustias", "Voz y Latido", "Elegía del Sureste" .... , así como sus trabajos destinados a la recuperación de las tradiciones populares de la huerta y el campo de Murcia como "Cancionero erótico - burlesco murciano", ó "Memoria de una Arcadia perdida".
Nota: Agradecimiento por su inestimable colaboración a Manuel Herrero Carcelén.