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Historia de Los Martínez del Puerto

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Imagen de Los Martínez del Puerto

Desde tiempos remotos el campo era un lugar seco y árido, salpicado en toda su orografía por unas pocas casas diseminadas en donde reside su escasa población. Ya en época romana era conocido como "campo espartario", dada de la abundancia de esta planta.

Será entre los siglos VIII al XII cuando se produzca un importante asentamiento de pobladores musulmanes. De ello se tiene noticia a través de la Historia de San Ginés de la Jara, en donde se cuenta que "el campo era muy bien poblado de munchas casas e poblaciones e torres....que avía en él mas de dos mil vezinos". Surgen muchos "rahales" ó "rafales" (caseríos) y, así, de ésta época, (cerca del actual emplazamiento de los Martínez del Puerto), se conoce el Rahal Muça Aboclín Falmuçala (el Cortijo de Mûsà Abû al-Karîm en la al-Musallà), gran oratorio al aire libre donde acudían a rezar los musulmanes de los alrededores. También se tiene constancia de la "Torre de Petrayra," que en época bajo-medieval se conoció como Torre de Arráez ó Torre del Príncipe Moro, y que en la actualidad es conocida como Finca El Merino, Casas Merino ó Casas del Moro Merino. Dado que el actual emplazamiento de los Martínez del Puerto queda entre el rahal y la torre citadas, el historiador Antonio Almagro Soto considera que en el s. XIII se funda el primitivo asentamiento del pueblo, que identifica con el "rahal Balsa Bermeja Quebrada", del que no quedan vestigios.

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En el año 1.266 Alfonso X inicia el repartimiento de tierras asignándose parcelas en el campo a familias como las de Riquelme, Tomases, Paganes, Galtero etc, citadas por Cascales. Hacia finales del s. XIII se produce un importante despoblamiento debido a la emigración de los mudéjares y al aumento de la inseguridad en el territorio, que se vio acrecentada con la invasión del reino por Jaime II de Aragón. Esta situación obligará al Concejo murciano a solicitar al rey Fernando IV autorización para realizar nuevos repartimientos de tierras yermas. No obstante durante el siglo XIV no se consigue el crecimiento esperado debido a factores negativos como sequías, inundaciones, epidemias de peste , etc...

A partir del s. XV y, en mayor medida, en la centúria siguiente, se acrecienta la llegada de nuevas familias como los Roldán, Beltrán, Pagán o Martínez. Se inicia en este momento la construcción de casas fuerte o mayorazgos bajo el sistema de señorío, conformados por casa blasonada, ermita y caserío de menestrales a su cargo. Concretamente, y según Almagro Soto, la familia Martínez, heredera de la Balsa Bermeja Quebrada, ampliará su mayorazgo, adquirirá estirpe señorial y construirá su casa fuerte, en cuyos alrededores se asentarán los labradores y sirvientes, siendo éste el germen del actual núcleo de Los Martínez del Puerto, y de cuyos propietarios deriva su nombre.

Durante los siglos XVII y XVIII se intensifica la roturación de los campos, lo que atraerá a gran número de labradores para trabajar en las tierras de los diferentes señores-dueños del lugar, como la familia Martínez, en cuya heredad se formó un feudo que, según el autor antes citado, pudo ubicarse en el actual Barrio de El Castillo. La familia Roda, que en 1.709 conseguirá el título de Condes del Valle de San Juan, emparentará con los Galtero y fundarán la Finca de Galtero. La familia González de Avellaneda, será propietaria de las tierras que se extendían desde las posesiones de Juan Aguado hasta la entrada a los Martínez del Puerto por la actual carretera de Gea y Truyols. Posteriores enlaces matrimoniales permitirán que los Condes del Valle de San Juan (familia Roda-Gonzalez de Avellaneda-Galtero-Melgarejo-Martínez) funden el Valle de San Juan, en el lugar conocido actualmente como Finca de Lo Campuzano. A todos estas casas fuerte y caseríos se unirán otros, también conocidos por los nombres de sus propietarios, como Los Aguados, Los Ruices, Los Sandálios, Los Enríquez, Los Mesegueres, etc...En el año 1.772 Los Martínez, Campuzano y otras aldeas y caseríos del campo pasan a depender administrativamente de la diputación de Corvera. Posteriormente, en 1.785, Los Martínez obtuvo el título de Aldea de Realengo con alcalde pedáneo, enviando el monarca un delegado personal conocido por Merino, que se instaló en la Torre de Arráez (actual caserío conocido como Finca El Merino).

Imagen de Los Martínez del Puerto

En el censo de 1.809 los Martínez tiene 340 habitantes, que con la llegada del Trienio Liberal (1.820 - 1.823) se incluirán dentro del nuevo municipio de Corvera, aunque esta situación duró poco tiempo. En esta centuria el crecimiento de la pedanía es importante y fruto de ello es que el 29 de junio de 1.888 se colocará la primera piedra de la Iglesia en terrenos cedidos por la familia Rosique, finalizándose las obras en el año 1.892, siendo inicialmente una adyutriz de la parroquia de Corvera, aunque se independizará dos años mas tarde. Un año antes del inicio de las obras de la iglesia se habían comenzado las del cementerio, a instancias de los vecinos de Baños y Mendigo, Lo Jurado, Gea y Truyols y Los Martínez.

A principios del presente siglo se conformará la actual denominación de la pedanía, añadiéndole "del Puerto" para diferenciarla de otras localidades cercanas y de nombre similar. En las primeras décadas se constata un crecimiento continuado de la población , y, así, de los 318 habitantes de año 1.900, se pasa a los 431 de 1.920, a los 846 de 1.940 y a los 953 de 1.960. A partir ahí se inicia un descenso poblacional que se refleja en los 648 habitantes en 1.970, 555 en 1.975, 543 en 1.981 y 530 en 1.986. A partir de 1.990 se detecta una leve tendencia ascendente, alcanzándose en 1.991 la cifra de 578 habitantes, llegándose a la cantidad de 701 vecinos en la última renovación padronal de 1.996. La mayor parte de esta población reside en el núcleo de los Martínez del Puerto distribuyéndose el resto por el diseminado. La actividad principal es la agricultura, alternándose los cultivos tradicionales de secano con los mas recientes de regadío e invernadero, surgidos con la llegada de nuevos caudales hídricos a través del trasvase Tajo-Segura. Entre dichos cultivos destacan el almendro, algarrobo y olivo en zonas de secano, y melón, alcachofa, habas y agrios en las de regadío. El segundo lugar lo ocupan los servicios, seguidos por la construcción, el comercio y la hostelería.
Agradecimiento por su inestimable colaboración al historiador local D. Antonio Almagro Soto.