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Historia de Rincón de Seca

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Imagen de Rincón de Seca

El profesor Torres Fontes, al referirse a la quinta partición de tierras ordenada realizar por Alfonso X en el año 1272, menciona la existencia de una alquería conocida como Açeca (cuyo significado puede ser el de alquería del camino), parte de cuyas tierras le fueron concedidas en donadío a Simón Zacarías, otorgándose también en donadío una menor porción de tierras a una doña Beatriz, que según dicho autor ".. bien pudiera ser la madre de maestro Jacobo de las Leyes". Dicho historiador expone que, posiblemente, dicha alquería podría situarse en la actual pedanía de Rincón de Seca. Esta alquería desaparece en el siglo XIV pero no sería descabellado que a dicho nombre se le antepusiera el término Rincón, en referencia al recodo que en esta zona presenta el río, surgiendo el término Rincón de Açeca que derivaría posteriormente a Rincón de Seca, aunque no se ha encontrado documentación que pueda confirmar esta hipótesis.

Mercedes Barranco y Manuel Herrero, tomando como base la información recogida entre vecinos de la pedanía, aportan varias tesis sobre el origen del topónimo que identifica a la pedanía. La primera de ellas considera que estas tierras pudieron pasar a ser propiedad de un señor o señora cuyo apellido sería Seca, al que se añadiría el término rincón en referencia al recodo del río. La segunda hipótesis se fundamenta en las dificultades que la zona tenía para ser regada, aun dada su cercanía a las aguas fluviales, lo que determinaría la conformación de un verdadero secano. La tercera y última teoría, que los autores mencionados consideran como menos probable, plantea que originariamente el lugar pudo ser conocido como Rincón de los Palacios, en referencia a las edificaciones que existen frente a la Iglesia, aunque lo mas acertado sería que el paraje se conociese como los Palacios del Rincón de Seca.

Imagen de Rincón de Seca

Rincón de Seca, al igual que el resto de pedanías colindantes con el río, ha mantenido y mantiene con el Segura una relación de amor y odio, de beneficios y desastres. El aspecto positivo se manifiesta en la riqueza agrícola de sus tierras, regadas por las aguas encauzadas a través de las acequias de la Puxmarina, de Don Pedro y la de las Rosquillas, a las que se unen gran número de acequietas, brazales y otros canales mas pequeños. El aspecto negativo lo representan las innumerables crecidas y riadas que, a lo largo de tiempo, se han ido produciendo, destacando por sus devastadores efectos la producida en 1651, conocida como riada de San Calixto, o la de San León II en 1877, o la de 1879 llamada de Santa Teresa, que llegó a cubrir las tierras de Rincón de Seca con mas de dos metros de aguas fangosas.

No obstante la pedanía fue poco a poco aumentando su importancia económica y demográfica, alcanzando en 1713 la consideración de Aldea de Realengo al que se asigna un Alcalde Pedáneo. En los primeros años del siglo XIX llegó a tener una población de 695 vecinos, y, a diferencia de otras pedanías, no se verá influenciada por la corriente independentista, y se mantendrá en el seno del Ayuntamiento de Murcia a petición de los propios vecinos. A lo largo de esta centuria se mantendrá el crecimiento demográfico llegando a tener 905 vecinos en 1887.

Ya en el siglo XX continúa el crecimiento demográfico y económico lo que llevará a la construcción de una iglesia que sustituirá a la antigua ermita que, según Rafael de Mancha, estaba situada a media legua de la ciudad y dependía de la parroquia de Santa María de Murcia. En 1931 se inician las obras del colegio público de Nuestra Señora de los Angeles, que se terminarán cinco años mas tarde. Además, en estos primeros años, mantenía una gran actividad el conocido molino de los Rosquillas en donde se molía grano y pimentón. El crecimiento demográfico se verá frenado en 1965, fecha en la que se detecta un importante descenso poblacional que se mantendrá hasta la década de los 80, a partir de la cual se produce una estabilización en el número de sus habitantes que se mantendrán en torno a los 2.250.

Imagen de Rincón de Seca

El sector de actividad que mayor población ocupa es el de los servicios, seguido por industria manufacturera y construcción, habiendo perdido la agricultura la importancia de antaño, debido sobre todo a la excesiva fragmentación de las propiedades, lo que hace poco rentables las explotaciones que solo se mantienen gracias a una dedicación a tiempo parcial, sirviendo los beneficios obtenidos como complemento a los ingresos familiares. No obstante se mantiene el cultivo del limonero, melocotonero, albaricoquero y peral, y también el de hortalizas como lechuga, tomate, judía y haba verde. Así mismo se detecta un crecimiento industrial en sectores como la madera, productos químicos y artes gráficas.

Rincón de Seca es una de las pocas pedanías en las que se conserva una típica y autóctona tradición de la Región de Murcia como son las "Campanas de Auroros". De los datos aportados por Mercedes Barranco y Manuel Herrero constatamos que en la pedanía existen en la actualidad dos campanas de auroros: la de Nuestra Señora del Rosario, cuyos orígenes pueden llevarse a los siglos XIV-XV, ya que estaba vinculada con el convento de Santo Domingo de Murcia, tras la llegada misional de San Vicente Ferrer en 1411, y la campana de Nuestra Señora del Carmen, fundada en 1890. Entre los cánticos típicos que interpretan estos grupos corales destacan las "despiertas" y las "salves".