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Historia de Santo Ángel

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Imagen de Santo Ángel

No se ha podido constatar el momento exacto en que el Ayuntamiento de Murcia adoptó la decisión administrativa de configurar la entidad de Santo Angel como pedanía independiente, aunque podría entenderse que dicha actuación administrativa se produjo con la aprobación, por acuerdo del Pleno municipal de fecha 26 de diciembre de 1.979, del Nomenclator de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población del municipio de Murcia. No obstante, el 31 de diciembre de 1.980, el citado Pleno aprobó la relación de entidades de población que deberían ser denominadas con el término "pedanía" a efectos de diferenciarlas de los barrios de la capital, incluyéndose entre ellas a Santo Angel.

Aunque el reconocimiento de Santo Angel como pedanía es relativamente reciente, sin embargo Abelardo Merino Alvarez aporta el dato de que en el Censo de las Provincias ordinarias y Partidos de la Corona de Castilla realizado en el año 1.594, la Provincia de Murcia comprendía, entre otros, "...el pueblo de Murcia, incluyéndose en su tierra á : ....... Santángel .....", del que dicho autor también cuenta que era un señorío perteneciente a la casa de los Riquelmes.

Posteriormente Santo Angel será considerado un caserío dependiente de la diputación de La Alberca, por lo que los datos que sobre el mismo pudieran existir se incluyen dentro del conjunto de la citada pedanía.

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Será entrado el siglo XX cuando mas fácilmente se obtienen datos referidos a Santo Angel. Concretamente en el Nomenclator correspondiente a 1.960 Santo Angel es incluido con la categoría de caserío dependiente de la pedanía de La Alberca, contando con 1.444 habitantes, destacándose ya una de las características de la que posteriormente será pedanía: ser un lugar donde los habitantes de la capital construyen segundas residencias para trasladarse en la época estival, lo que se demuestra al constatarse la existencia de 547 viviendas, de las que solamente 382 figuran como habitadas permanentemente, teniendo la consideración de hogares. Diez años después el número de edificios destinados a vivienda familiar es de 548, siendo 357 las familias registradas, habiendo descendido a 1.435 el número de sus habitantes. En 1.981 se incluye en el Nomenclator con la categoría de pedanía independiente, conformada por las entidades de Monte Liso y núcleo y huerta de Santo Angel, siendo 587 las viviendas familiares existentes en núcleo de población y 254 en diseminado, registrándose una población de 2.394 habitantes. A partir de este momento se constata una trayectoria ascendente en la evolución demográfica de la pedanía, que alcanzará los 2.963 habitantes en 1.986, 3.493 en 1.991 y 4.270 habitantes en 1.996. Este crecimiento se ha debido a dos factores importantes que han servido de elemento atrayente de población: el cambio de mentalidad producido ante los avances tecnológicos y mejora de las comunicaciones que hace apreciable el residir durante todo el año en zonas cercanas a la ciudad, en un atractivo entorno rodeados de árboles y junto al monte, pero sin los inconvenientes de aquella, lo que ha hecho proliferar la construcción de urbanizaciones de carácter residencial. El segundo de los factores ha sido la instalación en la zona de importantes empresas dedicadas a la construcción, transportes, fabricación de muebles, talleres de reparación, ect... El sector de actividad que mayor población de la pedanía ocupa es el de los servicios, seguido por la industria, teniendo la construcción cierta importancia. El número de personas dedicadas a labores agrícolas es prácticamente inapreciable, siendo los cultivos de regadío, especialmente limonero, melocotonero y naranjo los mas destacados. Imagen de Santo Ángel

En la actual pedanía de Santo Angel queda enclavado el Santuario de la Luz, importante yacimiento ibérico, ubicado en una pequeña colina cercana al eremitorio de Nuestra Señora de la Luz, y que es conocido desde finales del siglo XVIII. Los primeros trabajos arqueológicos en la zona fueron realizados en los años 20 por Mergelina Luna, continuados en los 80 por P. A. Lillo Carpio. De las últimas excavaciones realizadas en los años 90 se desprende la existencia en el lugar de un santuario ibérico que mantuvo su actividad hacia los siglos IV y I a. de C. y que pervivió a pesar de la llegada de las tropas romanas hacia el siglo III a. de C. De los restos encontrados se desprende que en el lugar se llevaron a cabo actividades metalúrgicas en hierro y plomo, habiéndose descubierto exvotos ibéricos que probablemente se depositaron en el santuario de forma ritual y que se fueron tapados con barro.