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Historia de Zeneta

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Imagen de Zeneta

El origen de la pedanía de Zeneta es claramente arábigo. Siguiendo a Serafín Alonso es posible datar hacia el s. IX la existencia de una fortificación en un montículo situado en una zona conocida como Tabala, en donde posteriormente (s. XII) se construiría el castillo de Tabala, ubicado junto a un cementerio musulmán, que cumplió una importante función defensiva y de vigía del territorio, ya que era la referencia opuesta a los castillos de Monteagudo, El Castellar y Larache, situados al otro lado del valle. En las cercanías de esta fortificación se asentaron los miembros de una tribu berberisca del norte de África que, según Fuentes y Ponte, vinieron a guerrear en favor de Abdala hacia el año 815 y que era conocida como los Zenetes (al-Zanât ó al-Zanâta), y de cuyo nombre devino la denominación de la pedanía. Pocklington detalla la evolución del término a lo largo del tiempo como Acenet, Acenet, Azeneta, Açenete (s. XIII), Aseneta, Azeneta (s. XV), Acenete (Cascales 1.621), Ceneta, Zeneta (s. XIX) y Zeneta.. Esta teoría ha sido defendida, entre otros, por Asín Palacios, Bernal Segura, Juan Lozano y Pochington, frente a la elaborada por Hernández Carrasco que lo hace derivar de la etimología al - Sanad : "el declive, la falda del monte".

En el s. XIII Zeneta es citada como un lugar donde Alfonso X realizó asignaciones de tierras a los nuevos conquistadores, aunque, como señala Merino, es este uno de los lugares donde seguía predominando la gente morisca por lo que los nuevos propietarios no se atrevieron inicialmente a instalarse en ellas. Poco a poco fueron ocupando las tierras, aunque no cultivándolas directamente, sino en régimen de arrendamiento. Según Torres Fontes se benefició de la mitad de las tierras de Zeneta a un solo caballero que las recibió en donadío en la tercera partición realizada hacia el año 1.266.

Tras el tratado de Torrellas - Elche (1.304 - 1.305) la línea divisoria entre los reinos de Murcia y Valencia queda muy cerca de Zeneta, permaneciendo ésta dentro del reino de Murcia.

Imagen de Zeneta

De los estudios realizados por Francisco Calvo se desprende que a partir del s. XVI tiene lugar una progresiva concentración de tierras en manos de la nobleza, debido a que se produce un descenso poblacional que trae consigo una disminución de las tierras cultivadas, quedando la mayoría para el pasto del ganado, lo que permitió la creación de importantes haciendas en las zonas de huerta mas alejadas de la ciudad de Murcia, como es el caso de Zeneta.

El siglo XVII se caracterizó por la presencia de epidemias y penurias, cuya virulencia en Zeneta han resaltado Mercedes Barranco y Manuel Herrero, destacando las graves consecuencias de una epidemia de peste en 1.648 y las de la riada de 1.651, llamada de San Calixto, que causó grandes estragos en las vidas y haciendas de sus pobladores. A estas concretas calamidades se unía el hecho de que la pedanía se encontraba al final de la red tradicional de acequias de la huerta, lo que daba lugar al estancamiento del agua tras las crecidas del río y la proliferación de enfermedades.

Con la aplicación de nuevos sistemas de desecación de tierras, el s. XVIII representó un periodo favorable a la ampliación del número de tahullas regables, lo que atraerá nuevos pobladores. Prueba de lo anterior es que a partir de 1.785 Zeneta obtendrá la consideración de Aldea de Realengo con Alcalde Pedáneo, alcanzando en el año 1.797 un total de 344 vecinos.

Imagen de Zeneta

A lo largo del s. XIX la población de la pedanía se mantuvo entorno a los 450 habitantes. Concretamente, en el año 1.835, se registran 451. En 1.850, Mercedes Barranco constata la cifra de 139 vecinos y 10 electores, siendo su alcalde pedáneo José Belmonte, figurando su iglesia como aneja a la parroquia de Torreagüera. En diversos documentos de esta centuria la Z inicial del nombre de la pedanía es sustituida por una C. Ejemplo de esta circunstancia podemos observarlo en el Real Decreto de 21 de abril de 1.834, donde se determina la subdivisión de las provincias en juzgados de primera instancia, incluyéndose dentro del partido de Murcia a Torreagüera y la diputación de Ceneta. Probablemente hacia finales de siglo se constituyó su iglesia en parroquia, teniendo su inicio los libros de bautismos, matrimonios y defunciones el 1 de marzo de 1.890, siendo la patrona la Virgen del Rosario. De las referencias de esta época aportadas por Madoz, se constata que en las tierras de Zeneta se cultivaba el trigo, el maíz y algunas legumbres, además de ser importante la producción de seda, teniendo gran fama la calidad de sus aguas, especialmente la de la llamada fuente de Ordera.

Ya en el siglo XX su población mantuvo un importante crecimiento hasta el año 1.969 en el que figuran 1.936 habitantes, sufriendo un fuerte descenso a partir del año 1.970, donde solamente se registran 1.019 habitantes. A partir de ese año se inicia un nuevo pero lento proceso ascendente que presentará su cota mas alta en 1.986 con 1.551 residentes. En los años siguientes disminuyen nuevamente las cifras, siendo de 1.242 habitantes en 1991. Actualmente, y según los datos de población del padrón municipal referido a 1.996, cuenta con 1.414 vecinos. De su población activa el sector que mayor número ocupa es la agricultura, especializada en cultivos de cítricos, seguido muy de cerca por la industria, la construcción y los servicios.

En las fiestas de carnaval persiste una tradición típica de las celebraciones de inocentes, originarias del s. XVIII, que realizaban las hermandades del Rosario y de Ánimas para recaudar fondos, y que se conoce como "los cherros", que consiste en que un grupo de vecinos cargados de cencerros, vestidos con harapos y enlazados entre sí con cuerdas, van untando a los viandantes que se cruzan en su camino con azulete disuelto en agua y de cuya "pintada" solo pueden librarse pagando una cantidad dineraria.