Construido por Manuel Molina en 1862 sobre parte del antiguo solar del Convento de Santo Domingo. Fue inaugurado por Isabel II. Reedificado por Justo Millán tras dos incendios en 1877 y 1899. Posee pinturas de Medina Vera, A. Latorre y A. Meseguer. Su nombre es un homenaje al actor murciano Julián Romea.